Preparativos para el Masaje Tailandés. El ambiente
La práctica de los masajes tailandeses constituye la esencia de un conocimiento ancestral cultural, que sido transmitido de generación en generación.
Cuando el practicante adquiere el dominio de los principios técnicos, alcanza en cierta medida la sustancia heredada. Ello lo llevará a desarrollar cada movimiento en armonía con la fuerza vital.
Si nos ajustamos a la tradición, la práctica de los masajes no debería realizarse en espacios abiertos, pero ya se sabe que toda regla tiene su excepción, y en ocasiones los escenarios naturales son utilizados.
Lo cierto es que el practicante debe lograr un ambiente apropiado en un espacio lo suficientemente amplio, bien ventilado, donde no haya corrientes de aire y se cuente con una iluminación correcta.
Otros elementos que ayudan a crear una atmósfera ideal lo constituyen las flores, las velas, y también la música y los aromas suaves.
El masajista o dador debe contar con un soporte acolchado de alrededor de 1 x 2 m, aproximadamente, que permita que no se pierda la presión que se ejercerá, y que impida la molestia o dolor en sus articulaciones y las del receptor.
Un masajista bien preparado, tendrá a mano varios cojines que necesitará para colocarlos como soporte adicional en los pies, las rodillas, la cabeza, las corvas o los brazos. También contará con alguna manta para el caso de que se necesite, ya que es frecuente que la intensa relajación que se alcanza, facilite el descenso de la temperatura corporal, aunque la práctica de los masajes se hace con el receptor cómodamente vestido.
Una última indicación es que no se dará ni se recibirán los masajes inmediatamente después de haber comido, sino que se ha de esperar un mínimo de dos horas.
Artículos relacionados
Etiquetas: Masajes Tailandeses, preparativos
Publicado el Martes, 8 de junio de 2010 at 7:06 en la categoría Masajes Tailandeses.
Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada en el RSS 2.0.
Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio.
